Hace unos días, salimos a cenar a un
restaurant cerca de casa, en el barrio de Boedo.
Mientras estábamos allí llegó un dueto de guitarra y bandoneón que
comenzó a tocar tangos y milongas, después de un rato y casi para terminar
tocaron un tango que me encanta del genio Astor
Piazzola, Adiós Nonino. Que forma de hacer llorar al bandoneón!!
De pronto me puse a pensar en que un día me voy a ir
de Argentina y claro que me duele, pero es
mas grande el amor a la tierra que me vio
nacer y a mi gente. Por supuesto que hay días que lloro y me invade este sentimiento que no me deja dormir, pero ni
siquiera Máxima Zorreguieta pudo evitar llorar en su boda al escuchar ese hermoso tango y sentirse tan cerca y tan lejos al
mismo tiempo de su país, de su familia.
Así se siente ser expatriado, así me siento hoy. Lo
único que quisiera es poder cerrar los ojos y olvidarme de esto, dejar de
sentir que me ahogo... Parece que hoy la noche no quiere venir…